09 octubre 2010

La venganza de la tierra.

Este semestre me siento muy desanimado por la falta de buenos maestros en mis clases. Casi no hay lecturas interesantes y lo nuevo que aprendo, no lo veo de gran valor (aunque el aprendizaje es oro). Extraño a mi ex maestro de economía o al de geografía económica y política pues siempre me hicieron pensar más allá. Con respecto al segundo, les comparto un pequeño trabajo que hice acerca de una lectura que nos encargó, era un pequeño fragmento de un libro llamado La venganza de la tierra de James Lovelock, es más que nada un comentario acerca de la lectura pero es muy interesante, espero les anime a leer el libro completo.


La venganza de la tierra. James Lovelock.

En esta lectura se habla de la teoría de Gaia, en la que se pone al planeta tierra como un ser vivo, tomando en cuenta que al parecer, la tierra se regula para tener las condiciones siempre óptimas para tener vida. Es interesante pues podemos partir del concepto de vida para poder tomar en cuenta, o no, esta teoría. Si tomamos como ser vivo a cada individuo que cumple con el llamado ciclo de la vida podríamos considerar también con vida a una estrella pues ésta nace, tiene cierto desarrollo hasta tener un fin, cumpliendo durante este tiempo con ciertas funciones que se podrían considerar como metabólicas y de adaptación al medio. En este sentido, no suena tan descabellada la idea de que la tierra tiene vida propia. Todo funciona mediante procesos químicos y físicos de autoregulación, sobre todo en cuanto a las temperaturas ambientales.
En la ciencia se habla de algo de causa y efecto. Así como los seres vivos mediante la evolución han buscado adaptarse a su medio cambiando ciertas cosas en ellos y esto como causa de entorno, es algo lógico que estos, al cambiar por su entorno, causen ciertos cambios también en él. Así como las algas que tienen ciertos efectos en la formación de nubes sobre el océano. Tal vez la tierra no esté en sí viva y con conciencia de las cosas que pasan para así cambiar deliberadamente su temperatura y la composición de su atmósfera pero si creo que esta auto-regulación se deba al conjunto de procesos que realizan los seres vivos para adaptarse al entorno, ya sea consciente o inconscientemente. La complejidad de la vida en la tierra ha evolucionado hasta tener este sistema tan eficaz para mantener con vida los mantos acuíferos, la supervivencia de ciertas especies en ciertas áreas geográficas, etc.
Me parece sumamente interesante el trabajo de Lovelock pues es un sistema tan grande y parece ya haberlo desentrañado casi a la perfección y todo esto naciendo de la duda de la composición de la atmósfera a principios de la vida en la tierra. Este sistema se complementa bastante bien con lo que ya conocíamos de las teorías de Darwin y el hecho de que el gran biólogo evolucionista, Richard Dawkins haya contribuido por lo menos indirectamente al desarrollo de esta teoría lo hace más fascinante aún.
Tal vez no seamos nosotros los seres vivos sino que nuestra función sea más bien la de células y entre todos formamos al más grande sistema de todos, al ser vivo más complejo que pudiera haber creado el universo, deberíamos reconsiderar el concepto de vida, ya no llamar o decir “vida en el planeta” sino más bien el de vida, en general y tomar como más grande y única referencia a Gaia. Y, al parecer, está enferma desde sus partes más pequeñas, pues siendo nosotros mismos parte de esta gran entidad somos los que la destruimos.
Este texto me parece más completo e interesante que el anterior* pues podemos ver con más precisión lo que estudia la ciencia geográfica. No se queda tan sólo en los componentes físicos de el suelo que pisamos y lo que hay debajo y sobre nuestros pies, abarca mucho más. Al analizar esta teoría podemos ver que también entran en juego ciencias como la biología, desde la más sencilla hasta la más especializada como la evolutiva, la química, la física entre muchas otras.  

*En el trabajo que realizamos tuvimos varias lecturas, la anterior fue una de Isaac Asimov llamada "Las palabras y los mitos".

24 julio 2010

Creo que aún queda mucho de mí.

Viento
Miguel Castillo


Pasa el tiempo y lo siento en mi mano,
en el muro, en mi rostro...
En mi cuerpo recuerda el viento lo dicho.
Deberías pelearte, tiempo amigo
con la brisa que refresca lo que dejaste atrás.
No da lugar al olvido...

Imagen: DeviantART 

Un enorme saludo a Clarisa, no había visto el comentario en la entrada anterior y me subió muchísimo el ánimo. Un abrazo, colega =)

11 abril 2010

Odt sin nombre...

   Si me preguntaran cuándo la conocí, contestaría que nunca fui ajeno a ella. Desde que tengo memoria la buscaba, sencilla, enigmática, soñadora. Cuando caí en cuenta de la suprema belleza de su ser no lo pude creer, la metafísica quebrantada, lo inmaterial realizado, soñada y hecha carne. Desde muy joven el viento gritaba su nombre en un lenguaje incomprensible a los oídos del hombre, el sol tenía su rostro y quemaba hasta lo más hondo tan sólo de voltear la mirada hacia ella, y el mar su cuerpo. La naturaleza me llevó a ella todo el tiempo y ese “hola” me hizo entender la vida misma, lo que dentro de mí tantos años se encontró doloroso. Amada y dolorosa Dulcinea. Tantos años de anhelarla que cuando al fin la tuve frente a mí, supe que la conocía de toda la vida pues siempre algo en mi interior me decía que era a mí lo que yo a ella. Gloriosa y triste Dulcinea.

***

   Una tarde de otoño vino a mí, la hoja del almendro calló desde lo medio y voló hasta la entrada del café describiendo una historia que sólo hasta el día de hoy alcancé a comprender. Salía presurosa con un paquete de libros bajo el brazo, sus anteojos opacados por la neblina de la mañana, tan temprano y fuera de casa, sólo estaba ella de paso y yo apenas me dirigía al departamento, una noche bohemia sobre los hombros se sacudió de golpe con el estremecimiento que me causó su andar, ligero, casi flotando pero veloz, dirían que el fin del mundo la perseguía y para mí era apenas el comienzo. Me acerqué a ella (más para saber si era real que para presentarme) con pasos torpes causa de continuas rondas de merlot en casa de Oliva. Al estar a tan sólo metros de distancia cogió el colectivo frente a un aparador en el mercado, y qué bueno, no fue sino hasta llegar a mi edificio que noté mi estado tan malo, la imagen que me daba el espejo era lastimosa, no sabía su nombre y ya deseaba que fuera ella al otro lado del cristal.
   “What did I long for? I never really knew”... La primera dama aún estaba en mis recuerdos de la noche anterior. Nunca fui gran admirador del “vocal” aunque ella iba más allá. Oliva tenía una impresionante colección de Ella, sin mencionar a Amstrong y Monk. Su departamento estaba ubicado cerca de la universidad donde hasta hace apenas unos meses estudiábamos todos juntos, en el tercer y último piso del modesto edificio color marrón decorado al estilo urbano (que otros llamarían simple vandalismo). Destruíamos y volvíamos a armar el mundo a nuestra manera, “La manera”. Teníamos el principio de que en toda revolución hay dos papeles, el movimiento armado y el intelectual. Nosotros nos armábamos de alcohol y escupíamos intelecto pestilente a uva fermentada. Éramos cuatro. Oliva, Aguilar, Montés y yo. Debíamos ser los únicos idiotas que no frecuentaban cafés para discutir los temas de actualidad pues creíamos simple presunción elevar la voz con palabras rebuscadas en una terraza frente a una taza de café más que endulzado. Teníamos como lema un poema de Baudelaire, “Embriagaos, de vino, poesía o virtud”... Y Ella es poesía y virtud pura.

17 marzo 2010

Voluntad y eternidad.

" ¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? Entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? Entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? Si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? Entonces, ¿para qué lo llamamos Dios? "

Epicuro de Samos.

Con frecuencia me pregunto si los demás hombres pasan por las mismas situaciones que parecen aquejarme, a menudo (o tal vez no tanto) me han dicho que yo no soy igual a los demás, y es algo que he podido también observar en ciertas personas a mi alrededor, personas a las que en cierta manera puedo llamar amigos. Personas que tal vez no vea muy a menudo pero si tengo el placer de recordar apacibles cenas o “viajes” (ellos saben a lo que me refiero).
¿Qué es lo que pasa con nosotros? ¿Qué nos hace tan distintos? Pequeños hábitos no pueden hacer tan grandes diferencias, aquí me permito parafrasear a Hesse cuando dice que ciertas cosas que en épocas actuales vemos como atroces, en su momento fueron visto como necesarios, como lo más normal. Las cosas fuera de su época el hombre actual no las entiende ni las entenderá, así como la quema de brujas llegó a ser visto como lo más natural del mundo o la guillotina durante el terror en Francia, personas fuera de su tiempo siempre han sido visto raros, como Nietzsche, sólo por mencionar un claro ejemplo. Somos personas fuera de nuestra época, apenas y encajamos por ese motivo, pero no es que tengamos costumbres medievales sino que pensamos con algo que aún no está, por ello no pertenecemos ni nos pertenece nada ahora, lo nuestro está más allá...
Schopenhauer habla de una voluntad que lleva al mundo hacía lo malo, todo es necesariamente malo y la única manera de salir de ella es ver dentro de nosotros mismos para sabernos parte de ella, todos nosotros influimos en lo mal que irán las cosas y recomienda un escape de ella a través de las artes y la apreciación de las mismas. Lo maravilloso de las artes es que nos hacen ver, aunque sea por pequeños instantes, una vida maravillosa, bella, casi divina. No imagino a alguien que no se sienta maravillado ante la música de Bach o Beethoven, o incluso la más moderna como el Jazz, las bellas imágenes regaladas por Van Gogh o las palabras de Cortázar. Muchas veces los artistas, sea cual sea su arte, vive en miseria comparado con el resto de la gente, el mundo está dividido en dos planos, el superficial que vemos todos los días y el de abajo, en el que nos encontramos nosotros, ansiosos espectadores en busca de respuestas, que no pertenecemos al otro mundo pero deambulamos en él mientras que los de arriba nunca entenderían el nuestro. Al mundo superior le pertenecen las riquezas y delicias, a nosotros nos pertenecen las verdades y algo que no se consigue con la vida, nos pertenece la eternidad y un distinto tipo de voluntad, de la que habla Nietzsche, la voluntad nihilista, creadora y destructora. A ambos planos le pertenecen sus pensadores. Mientras que en el superior glorifican a Platón, creador del actual sistema político y educativo, corrupto y mentiroso, a nosotros nos pertenece el olvidado Epicuro, enterrado por siglos de dominación cristiana por parecer peligroso para la misma.
No pertenecemos a esta época y por eso nos es tan difícil movernos dentro de ella, ni siquiera nos pertenece este mundo, a él pertenecen comerciantes adinerados, ricos propietarios de un todo, pero de ellos no se hablará después de su muerte mientras que de nosotros, Epicúreos, se hablará por la eternidad. No nos pertenece ni tiempo ni espacio o materia alguna, pero lo eterno y la voluntad para ello está siempre en nosotros.
Amigos, camaradas míos, en nosotros está el cambiar desde lo actual para mejorar lo venidero. Dentro de nosotros no hay sólo hombres, ni monos, tal vez haya, tigre, lobo, león, ahí está nuestra fuerza.