28 abril 2011

A casi un año...

Cada dos semanas soñaba con ella, días más días menos. Siempre despertaba agitado, empapado en sudor y con el sabor agridulce en la boca. ¿Qué significaban esos sueños? ¿Debía ir a buscarla? ¡Dónde está! ¿Debería hablar con ella? ¡En qué idioma! El silencio no es muy usado en estos días, ya nadie le entiende. Todo mundo debería leer "La región..." de Fuentes, aprenderían algo. ¡Ah, qué platicas tan calladas aquellas! Y qué lástima que Cienfuegos no esté más entre nosotros, sería un traductor muy solicitado. Callar, si con eso ella entiende. Entiende que pasa al rededor, que en el sur las cosas se ponen feas, que en el golfo una mancha negra se extiende y, del otro lado, Japón está devastado y, oh no, por favor, no hablemos del norte, que ya no sólo nos dividen arena y agua, si supiera que por encima la gente muere a tiros y por abajo, vaya que bien debajo, sacan gente de numerosas fosas. ¿No hablar? Si callo ella se entera, debo alzar la voz y que las cosas no se repitan, los demasiados muertos, pero si ya con uno es bastante, debo hablar pues no quiero que sepa, quiero que descanse en paz.

Esto no se refiere a mí, en especial, no despierto empapado de sudor por los sueños, pero sí por el endiablado calor de estos meses y el aire acondicionado está descompuesto, princesa y yo morimos de calor. Algo que es cierto es que sueño con mi abuela. En los sueños no sucedía nada en especial, cosa más rara, ni tendida de mano ni reprimenda, pero la veo y al despertar recuerdo tanto, esa complicidad tan silenciosa que tuvimos los últimos meses, qué tu abuela quiere verte, me decía mi madre, pues claro, con eso bastaba, ella y yo tuvimos algo que mis tías ni con todas sus lágrimas podrían comprar, me confesaba cosas de imprevisto, ni yo sé porqué, la cosa es que soltaba algo y con eso bastaba, deben saber cuanto la extraño, que me ayudó a descubrir que las mujeres conocen tanto tanto que hasta se conocen así mismas y cuando dijo, no vuelvo, sonó a burla pero fue sentencia. Regresamos todos menos ella, los últimos días ni hablaba ni comía, cosa más triste. Me quedo con los secretos, con esas cosas que no supieron y que muchos ni saben ni sabrán, al fin de cuentas es mi mami.

2 comentarios:

M. A. Monet dijo...

Eternamente será tu mami, lo que te dio es solo para ti ¿vale?.
El mundo no se acaba porque hay alguien en algún lugar contando la historia que sostiene al universo, una historia sin final.

Winterchaos dijo...
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