30 mayo 2011

El hombre es animal político

Veo con cierta tristeza (y hasta enojo) el apatismo con el que los jóvenes en México ven las problemáticas sociales y se concentran más en aspectos personales que, a final de cuentas, de individuales no tienen nada. Lo veo con enojo pues es su culpa y a la vez no. Puede haber 35 mil muertos en 4 años pero hasta que no nos toque de a un muertito a cada uno no nos moveremos todos, qué triste sería ver que aún así seguimos son hacer nada. Lo que estoy a punto de decir no tiene nada de nuevo, se ha dicho miles de veces pero necesito procesar mejor este discurso en mente para saber mejor cómo manejarlo. Resulta que al menos en mi ciudad (que no ha de ser muy distinta socialmente de las otras en el país) que los jóvenes prefieren ser únicos a ser un todo. Prefieren resaltar dentro de un grupo (ahí es donde se rompe lo individual) pues quieren ser únicos siendo lo mismo que el resto, tratando de hacer menos a la gente con la que deberían ayudarse, tal vez a estos chicos les faltó más Dumas en su infancia pues no conocen el significado de "uno para todos, todos para uno". Independientemente de la tribu urbano o grupo social al que se pertenezca los jóvenes no hacen mas que echarse tierra unos a otros con tal de resaltar, es imposible avanzar como sociedad si los grupos que la conforman no están cohesionados entre ellos. Los chicos que prefieren tal música ya no sólo discriminan a los que no la escuchan, se discriminan entre ellos creando reglas y jerarquías dentro de estos grupos, ¡cuándo fue que las tribus urbanas se institucionalizaron! Ver este tipo de actitudes entre el sector más revolucionario de la población de verdad rompe el espíritu. Los jóvenes dicen: "Sí, marchamos, no queremos más violencia" pero si eso irrumpe con su apretada agenda de "ser alguien" nomás no procede. Veo grupos de jóvenes que indagan por una nueva ética pero no es más que el meta-uniforme que se lleva (además de los distintivos culturales como lenguaje, símbolos, etc) y es en estas cosas más-allá-de-la-apariencia las que determinan el lugar en la jerarquía, no importa si llevas tu mensaje radical al mundo, lo importante es ser lo más radical posible dentro del grupo aunque eso casi nunca implica llegar a moverse fuera de él. Los lugares más altos están ocupados por profetas que mueven las mismas masas aisladas todos los días sólo para conservar su posición dentro de éstas. No existe movilización social porque esos móviles están atados como bestias por la búsqueda de propio interés. Hemos vivido tanto tiempo sometidos por el Estado que ahora pareciera una especie de dios, ya no es el enemigo a vencer sino el amo del destino al que mansamente obedecemos. 
   Todo esto es dicho tal vez en relación a la entrada anterior y sobre todo a la frase que me hizo ponerle título al blog, "todo es presencia, todos los siglos son este presente" fue dicho por Octavio Paz y para no ir tan lejos la próxima vez que tengan una moneda de veinte pesos, antes de gastarla, obsérvenla y reflexionen. En España actualmente se lleva a cabo un movimiento que comenzó con los jóvenes y que ahora incluye personas de todas las edades, es tan notorio para ellos que esos problemas afectan a la sociedad toda, que salen y, sin miedo a perder algo (pues muchos ni siquiera tiene empleo) acampan en las principales plazas hasta ser escuchados, es impresionante ver la cantidad de gente en estos movimientos. En México intenta un poeta dolido y colérico mover a la gente para terminar con la errónea estrategia del gobierno mexicano en su guerra (que ahora llaman lucha) contra el narcotráfico. Uno de los principales medios para movilizar a la gente e invitarlos a participar fue la conocida red social "Facebook" que si bien (y pongo de ejemplo mi ciudad Chetumal) de alrededor de 300 personas que confirmaron su asistencia, las fotos revelaron tan sólo la participación de (no saben el trabajo que me dio calcular tan increíble cifra) 15 a 16 personas marchando en contra y con la bandera de "No más sangre". La estrategia del señor Sicilia no es mala, al contrario, creo que ha estudiado la historia de movimientos sociales en México y se ha inclinado a tomar decisiones que pueden ser o pudieron ser correctas en dichos movimientos (pliego petitorio concreto, diálogo con el gobierno mexicano de carácter público) pero le ha faltado la capacidad de convertirlo o hacerlo ver de manera realmente social, muchos no ven el movimiento como algo suyo, incluso yo veo que el señor Sicilia se mueve por la ira causada por la pérdida de su hijo, se mueve con resentimiento, si el movimiento de Sicilia no me lo creo es proque es algo suyo, representa el señor a una porción de la población muy pequeña, casi desconocida, no cuenta con el respaldo de ONGs de peso y, sobre todo, el suyo se ha convertido en discurso cuyo objetivo se ha pervertido, ahora es material para que jóvenes incrementen sus credenciales, dentro de los grupos a los que ya pertenecen, vemos en redes sociales fotos de perfil con el emblema del movimiento, pero sólo 3 de ellos estuvieron presentes en la marcha de mi ciudad. No lo digo con alegría pero tampoco con tristeza, pero es cierto que ni yo mismo asistí a la marcha, pudiera poner muchos pretextos, como que tenía trabajos finales, como que no concuerdo con el señor Sicilia, como que en Chetumal todo se vuelve partidismo, en México la historia pesa tanto que en el imaginario colectivo no existe democracia, en España se mueven porque en el pasado lograron su libertad, en México, como todo, la libertad fue decidida por élites del momento, la historia nos ha moldeado tan chafa que no podemos movernos sin ser dirigidos por los representantes del Estado. 
   He caído en lo mismo, no he mostrado solidaridad con mi sociedad, NUESTRA SOCIEDAD, y qué si a mí no me ha tocado un muerto, no quiero que me toque, y ésta es una invitación, casi un grito desesperado a los jóvenes a olvidar por un momento su individualidad, es brillante, deliciosa, lo sé, todos hemos pasado por eso, puedo citar de nuevo a Paz diciendo: “A todos, en algún momento, se nos ha revelado nuestra existencia como algo particular, intransferible y precioso. Casi siempre esta revelación se sitúa en la adolescencia. El descubrimiento de nosotros mismos se manifiesta como un sabernos solos; entre el mundo y nosotros se abre una impalpable, transparente muralla: la de nuestra conciencia.”. Es casi divino ser joven, pero serlo y no ser revolucionario... bueno ya saben. Quisiera terminar con estas palabras, pintadas en alguna pared perdida en el tiempo y desvanecida del imaginario de los mexicanos así como el movimiento del 68: 
El hombre es un animal político. (Aristóteles) Si no eres político, no eres más que un animal.

09 mayo 2011

¡Llegar a ser!

Últimamente he retomado bastante a Nietzsche, no tanto sus lecturas pero sí bastante unas reflecciones que tenía en mente desde hace ya un tiempo y que se fueron empolvando un poco pero, a raíz del libro en el que ando ahorita, todo el polvo se fue de un soplo contundente y todas estas ideas regresan frescas a mí. 
La que más me ha golpeado últimamente es la del fin último de la humanidad pues, como ya he mencionado antes (en post de otros blogs que lamentablemente ya no están disponibles), un trabajo intelectual que debe competer a cada ser humano debe ser el de crearse su propia moral rompiendo totalmente con lo impuesto anteriormente al inicio de éste ejercicio pero sin olvidar nada de lo aprendido en el trayecto, todas estas herramientas sirven en el viaje tan conocido que emprende el camello por el desierto (mencionado en "Así hablaba Zarathustra") para alcanzar la libertad al final de las tres metamorfosis. Recordemos que primero el alma se transforma en camello, carga con todo y se lanza al desierto, ahí sufre el alma una segunda transformación, la del león para enfrentarse al dragón de los dogmas, a los deber ser establecidos y al final, venciendo y quitando de nuestra vista hasta la última escama, nos volvemos niños, auténticos super-hombres libres de toda moral impuesta, masa fresca en nuestras manos para crearnos a nosotros mismos y, así, llegar a ser lo que somos.
Llega a ser lo que eres se repite constantemente en el libro que leo, pero si estos ejercicios de construcción de moral dan resultados tan distintos entre nosotros (se me ocurre por tanto como gente se declara existencialista o nihilista según se pregunte a alguien). Sin ser estos códigos morales, bien dan como resultado la construcción del propio, y aquí es donde tal vez no me entiendo con Nietzsche. Si este es fin para toda la humanidad, en calidad de humanos y pasando todos por el mismo proceso, se me ocurre que el resultado sea el mismo pues se dejan de lado memes (aquellas unidades de transmisión cultural), lo que no se olvida es lo aprendido, sí, proveniente de la sociedad y por tanto de la cultura dentro de la cual crecimos [noten que incluso yo me siento confundido], pero los dogmas y reglas son olvidados, por lo tanto la cultura siguen influyendo en el resultado final del proceso para llegar al niño. ¿Será entonces que sólo los alemanes pueden llegar a ser como Nietzsche? ¿Entonces dónde queda la figura del actual hombre cosmopolita? Tal vez la posible riqueza de super-hombres ha quedado atrás, esa diversidad la cual Nietzsche no tomó en cuenta sea ya cosa del pasado antes de haber sucedido siquiera. O no.
También se me ocurre que, si bien es cierto que el hombre ha dejado atrás rasgos culturales característicos de la sociedad a la que pertenecen, la figura del Estado aparece ahora de manera fulminante, pues si en este mundo globalizado, plano y gris, si algunas cosas son inmensamente diversas son las formas de vida y las formas de Estado, existiendo tantas como se pueden combinar entre ellas. Por tanto es que creo que dentro de un Estado autoritarista y represor pueden encontrarse hombres igual de revolucionarios y en un Estado que ha formado sociedades líquidas, la aparición de un super-hombre es muy escasa, tal vez ni sepan que se puede llegar a ser, pues para ello necesitan rigidez, el Estado se ha convertido en la creadora de la sociedad o lo que la distingue dentro de la sociedad internacional, permitiendo o reprimiendo ciertas cosas, basándose y creando sistemas económicos por los cuales se rigen las sociedades, dando pautas de cómo hacer las cosas, por tanto, es el Estado quien dice si se crean o, mejor dicho, si deja que se creen estos niños.

Miguel Castillo, 9 de Marzo de 2011.

05 mayo 2011

Like eating glass

Nunca me consideré un escritor mediocre pues, en principio, nunca me consideré escritor. Nunca terminé una novela o siquiera un cuento por falta de inspiración, señorita caprichosa que nunca se me apareció. La falta de historia para desarrollar siempre se me hizo tan complicada hasta el día en que decidí que, a falta de una original, me plagiaría una ya creada. Y qué mejor que plagiarme mi propia historia pues, quién la ha de conocer mejor que yo, que en gran parte la viví yo mismo.