24 junio 2011

Se nos escapó la primavera

Si bien generalmente se necesita una reinterpretación de la realidad para poder cambiar la misma, pienso que México, de nuevo, es la excepción a la regla. En este país se conoce, interpreta y reinterpreta ad nauseam la realidad pero nadie mueve un dedo. Es más, me aventuro a decir que incluso existen sobre-interpretaciones pues, con una sola sentencia el mexicano puede describir de manera certera el sistema jurídico o político de nuestro país, tenemos una habilidad que el gran juez Nietzsche hubiera envidiado. No nos sofoca tanta otredad sino la cantidad de discursos de esta clase que no sólo pululan sino que castran, estas interpretaciones nos han vuelto una especie de analfabetas funcionales en un entorno político, excluyente, opiniones generalizadas y compartidas que no construyen agrupaciones móviles de cambio pues si todos dicen: “El gobierno es corrupto” se acepta y confirma; “así será siempre”, se confirma y se conforma; “ni modo, aquí nos tocó vivir”, se conforma y se calla.
   ¡Despierta, México! Da tristeza ver lo profundo de tu sueño. Odio comparar pero al otro lado del planeta sólo hizo falta un hombre indignado y gasolina para movilizar a todo el mundo árabe. Dime tú: ¿necesitas mártir? dime, ¿por qué los 40, 000 que tenemos no te sirven?
   Es cierto, se nos escapó la primavera, pero nunca es tarde para levantarnos...