29 julio 2011

Cienfuegos en 3D

Imaginen la emoción de vivir en una ciudad que ha sido escenario de una gran novela, es mucho mejor que vivir en una donde se ha desarrollado una película, es una de las muchas diferencias entre el cine y la literatura, ambas imprimen paisajes pero muchas veces las palabras valen más que miles de imágenes, aun siendo estas mostradas a gran velocidad frente a nosotros. Y es que es distinta la magia, hemos visto incontables veces en nuestra vida a Nueva York siendo demolida, sufriendo catástrofes antes impensables o haciendo de cuna para un amor, pero bastó un libro para hacer de Praga el lugar donde Kundera nos mostraría qué tan profundas son en realidad las relaciones y que el amor siempre comienza con una metáfora. Siempre preferiré a un Ixca Cienfuegos a todas las caras de Tom Cruise (aunque en verdad todas son la misma), pienso que lamentablemente la mayoría de las películas no le ganan a la mayoría de los libros hechos tan sólo en un país, que por ese motivo preferiría a la Ciudad de México, ciudad de los palacios, a Los Ángeles o Nueva Jersey, tantas veces escenario de batallas entre terrícolas y marcianos, en fin, que siempre habrá algo que me haga preferir a un libro que el cine, ni con todo el 3D del mundo, podrá cambiar. Cómo quisiera conocer Comala...
Nunca me cansaré de hablar bien de la literatura :)

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Foto tomada de aquí.

2 comentarios:

Gerardo Taker dijo...

Como dices, la magia es diferente, aunque creo que ambas tienen su encanto. Amas pueden, en medida de la capacidad de quienes las hacen, el transportarnos a lugares extraordinarios o el poner en nuestra mente esos sitios. ¿No crees?.
Saludos!

Miguel Castillo dijo...

Creo que la mente tiene espacio para distintos tipos de memoria, como auditiva, otra para imágenes y una muy especial que es algo así como poética (entre otras). Creo que esta última es más intensa pero menos cultivada por la gente. Hasta ahora ninguna película queda más en mí que un solo libro en mi librero :)